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Una Antártida universal
intenta forzar una sonrisa
que los ojos contradicen.


En una  burbuja propia,
 aislada,
 angustiada por catástrofes
vividas o venideras.
 Noto frío:
 Un frío que no lo quita el abrigo,
 y me enfría progresivamente,
aunque sea primavera.

 Me ha traicionado mi propia concepción
 del mundo,
 del ser humano.

Siempre pensé que tendría provisiones
y  abrí mis brazos hasta el desgarro,
 hoy abandonada por  las fuerzas
 solamente me queda
 el dejarme llevar sin resistencia,
 sin cuestionarme verdades
 o promesas.
 Hacer un ovillo con todas mis vueltas
 y esperar.

Nada será como yo quiera es cierto,
 pero si llegara hasta mí sin herirme
 sería bastante.

Ahora se que bajo el iceberg
 siempre habrá lirios.

Milagros.





Comentarios

Ángel-Isidro ha dicho que…
Hola Milagros, que sentimiento más
sentido y que pensamiento más bien
expresado, precioso y real.
Un beso
Ángel-Isidro

http://elblogdeunpoeta.blogspot.com/
Anastacia Esahian ha dicho que…
Muy hermoso blog, belos poemas, los invitos a pasar por el mio, saludos desde Argentina!!

http://anastacia-esahian-poeta.blogspot.com.ar/

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.