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Ya no seré paloma
que acuda a tu playa
en busca de comida;
sé que hay otra orilla
-no mía-
que no puedo alcanzar.
Desde ahora
 haré castillos en la arena
y los inundará la pleamar.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
..me parece un poema muy bello y sugerente, muy poliédrico y con una profundidad que lo hace aún más grande, sin trivialidades...cantando hacia abajo....hacia lo sordo...no en superficie...Luis Ángel Marín Ibáñez
Unknown ha dicho que…
Hola realmente tu poema me encanto, es tan bello, me gustaría que te dieras una vuelta por el mio http://poetasdelnuevosiglo.blogspot.mx/ la verdad me gusta mucho la poesía no se de reglas métrica ni nada pero me gusta expresarme por medio de versos me gustaría me dieras tu opinión saludos
Zak ha dicho que…
Increíble, me identifiqué. Cierto, debemos comprender cuando la orilla no es nuestra. Saludos.

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Duele

Duele que se haga de día  y ver que durante la noche has caminado por un estercolero sin verlo ni notarlo y estar rodeada de basura que no sirven para nada . Montañas de vivencias desechables, sin reciclaje, te cortan el paso sin avance posible. Duele y te sientes estúpida. Pero te das cuenta que no caminas sola , muchos otros caminan de vuelta con el amanecer, y vas equipada para dejar atrás tus despojos.

APROVECHO MIS LETRAS.

Aprovecho mis letras para acariciar, para besar, para provocar sonrisas: Como medio para llegar en la distancia. Pero sobre todo,para no alejarme yo o volverme yerma, aprovecho mis letras. Milagros Morales.

Atardecer

Atardecer, si, atardecer. Cuando sube la fiebre y el sol hace un último requiebro a la tierra antes de abandonarse a la noche y brilla con mayor intensidad. Toda yo me sentí así. No quería dejar que el día terminara; deseaba bañarme en la luz matinal azul, eternamente. Me vestí de primavera, hice prado de flores mi consciencia, me volví a enamorar del viento, y fui enredadera de muros medievales. ´ Pero sólo fue un intento de atrapar un resplandor que se apagaba para siempre. Gracias. Al final tu y yo solos frente a frente Te me ofreces como cascada y te derramas hasta mi altura diminuta. Si, voy a beber de ti y luego lavaré mis cara. Me sumergiré entera en tu ducha de vida, Estás, siempre estás. Cuando se acaba el bullicio eres quien me arropa con cuidado Me sosiega tu sonido . Gracias por quererme. Foto Milagros ( Desde mi ventana). Todavía no me he ido.