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A tu encuentro







Voy a tu encuentro entre luces y sombras,
con la frescura de la mañana
y el olor a vida en los lados del camino.
Intento empaparme de la alegria
y la emoción que me embarga;
hacerme una esponja.
El sol comienza a secar el rocío.
La vida me parece toda bella.
Se me olvidan las zarzas y la cuesta azarosa;
retozo como corza en el hayedo.


Foto Goyo Hueso

.....



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Comentarios

María Socorro Luis ha dicho que…
Optimista. Lleno de calma y sencillo encanto. Como suave brisa del mar.

Abrazo.
Adolfo Payés ha dicho que…
Es bello acercarse a tu blog y disfrutar de tus post..

Un abrazo
Con mi
Saludos fraternos....
Pedro F. Báez ha dicho que…
Hermoso sentirse motivado y feliz... Me alegro de que así sea. Un abrazo.
anabel ha dicho que…
Una delicia pasear entre tus versos hasta llegar a las dos últimas líneas en que las "z" toman el mando y te zarandean para que tomes conciencia del poema.

Un abrazo.
JUAN JES ha dicho que…
Levedad en ascenso
Ío ha dicho que…
Oh, qué hermoso poema, Milagros.
Cuando nos dirigimos hacia un deseo todo se olvida en el camino.
El último verso es bucólico a más no poder.
Me gustó
Gracias
Besos

Ío
Edurne ha dicho que…
Muy refrescante, lleno de buenas sensaciones, optimista, sí! Y muy bien conjuntado!
Y la foto, preciosa!

Besitos!
Antonio ha dicho que…
Siempre pensé que están los "Milagros" detrás de la belleza.
Gracias, Milagros.
Caín ha dicho que…
Amarte, como yo te he amado,
era una forma de amarte tal vez ingenua y algo torpe,
como corresponde al amor supongo,
difícil de expresar de cualquier manera
en el preciso lenguaje matemático de la trigonometría,
y no porque fuera este precisamente un amor sin tamaño,
un amor sin medida,
sino porque es más dado el amor
a medirse en unidades más propias de la alquimia que practica,
en cuerdas de palabras sin mayor rigor que la metáfora,
la analogía de la cosa que es de la cosa pretendida…
Así yo podría decir sin miedo a equivocarme que te he amado
como ama el pubescente a la meretriz,
un amor de un día, un amor virginal,
el día que le desvirga
como ama la ternera lechal a la ubre,
un amor animal, el amor de una bestia,
en la leche caliente, que la alimenta
como ama el indigente a la calderilla limosnera,
un amor decadente, un amor hambriento,
cuando cae en su taza de hojalata
un amor inmediato, un amor de un instante,
era otra forma de desconsuelo, me imagino dentro de la calamidad que es la vida,
al fin y al cabo el amor es un sentimiento triste
como es de naturaleza insaciable,
yo así, te amaba con hambre, con el rigor del apetito
diariamente, sin vocación, sin ceremonia, sin arte
como se ama el aire, la comida, el agua, la temperatura del cuerpo
con necesidad, con urgencia, tal vez en un lenguaje demasiado básico,
sí, tal vez nunca he sabido expresarme, la elocuencia nunca fue una de mis virtudes,
y tal vez es así que se nos ciñe el amor a la carne,
como se ciñen los harapos al indigente, en palabras de dientes careados,
es cierto, me dirás quizás que no parece un sentimiento demasiado bello
pero quién dice que ha de serlo, el amor.
En cualquier caso qué importa,
cuando se ha ido este sentimiento pasajero y caprichoso como el vuelo de un insecto,
qué queda en el organismo que nos satisfaga,
tal vez la melancolía
como una molécula de azúcar vertida en una tonelada de agua,
que nos permita recordar
en el sufrimiento de esas partículas expandiéndose disueltas en un océano tan vasto
que hubo un día en que pudimos creer en la felicidad,
¡qué ilusos!,
será hasta que probemos de ese contenedor un vaso de agua
y comprobemos que de toda la dulzura
tan sólo queda el sabor a agua,
que todo es mentira...
Mistral ha dicho que…
Eres una excelente poetisa. Es precioso!!

Un verdadero placer leerte
Saludos cordiales
Liliana G. ha dicho que…
¡Justamente para eso es la vida! Para aprovecharla en todo momento y no desperdiciar ni una gota de su aliento...

¡Hermoso, Milagros! Es un placer pasar a leerte querida amiga.

Un beso grande.
Hola Milagros!
Ir al encuentro al amanecer, despertar con alegría, ir volver al día a día, conociendo que a pesar de tu alegri
ía la vida te traerá, las zarzas esinosas y no rosas y cuestas muy pindias donde el alma se puede encoger y a pesar de ello , le cantas a la vida.
Te felicito, cuando andes en la cuesta, acuerdate de mi ,la andaremos juntas.
Con toda mi ternura
Sor.Cecilia
Anouna ha dicho que…
Un encuentro esperado, anhelado, codiciado, etc. Es siempre motivo enorme de Alegría, dan ganas de ser esponja, a que sí?, de absorver todo el momento en ella, luego, luego, ir vaciando gotita a gota la alegría otra vez, hasta que suceda nuevemente otro encuentro.

Disfrutar los momentost es llenarse de luz.

Te admiro, pero eso ya lo sabes.

Besos miles, Anouna
sam rock ha dicho que…
Milagros, me encuentro contigo en la lejanía y leo con deleite tus versos cargados de verdad y sentimiento sentido.

Un fuerte abrazo desde este valle milenario recorrido por aguas mansas.

Un fuerte abrazo
walkingwoman ha dicho que…
Disfruto con todo lo que escribes, MIlagros, . ¡Es un lujo!

Di también a tu amigo que las fotos son estupendas.

¡Me encanta la fotografía y la valoro tanto como la escritura!

Un fuerte abrazo, M Luisa

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.