Ir al contenido principal

Eres...

Eres casa del pueblo;
con la puerta abierta
y la mesa preparada.

Natural, cercana, acogedora…

Punto de encuentro
 y celebración de la  vida.

Hogar de todos,
albergue milenario,
llama encendida,
madre que aguarda…

Pan, vino y agua.

Comentarios

Pedro F. Báez ha dicho que…
¡Qué lindo, Milagros! Da ganas de festejar. ¿Te refieres a la Madre Tierra, a la Madre Naturaleza, supongo? Nada como ella. Cuna y tumba nos vienen de su seno. Precioso. Un abrazo grandote y un beso para ti.
reltih ha dicho que…
sabemos que estás tributando algo maravilloso de la vida, ya que de ti, sólo bellezas.
besos
anabel ha dicho que…
Versos entrañables y conmovedores.
Vida.

Un abrazo y que tengas un buen fin de semana.
princesa_ ha dicho que…
Realmente suena acogedor.
Un "eres" de los que te hacen la vida más llevadera y cálida.
Un besín
Amelia Díaz ha dicho que…
Eres el HOGAR, preciosa, y vengo a dejarte un beso y un abrazo para hacerlo un poquito más cálido.

Besos!!!
Leonardo Vaticano ha dicho que…
Muy luminoso!

Saludos

Entradas populares de este blog

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.