Ir al contenido principal

Te quieren tapar.

Te quieren tapar, a ti que has resistido siglos,
con fuegos de artificio, falsas perseidas,
y efectos especiales
que duran, lo que dura un suspiro.

Pero acaba el ruido y tú sigues impasible
con una medida del tiempo distinta,
con una proyección bien delineada.
Eres fiel a ti misma
da igual los signos de los tiempos.
Eres auténtica y genuina:
El secreto de la noche y también del alba.


Foto Goyo Hueso

Comentarios

marcelo ha dicho que…
Que difícil es ocultar lo que ha resistido siglos! y creo que como bien dices, la clave para resistir es ser uno mismo... bella reflexión, tu texto.

saludos
Alicia María Abatilli ha dicho que…
Nada puede ocultar lo eterno.
Saludos, Milagros, tu nombre tampoco puede ocultarse por su belleza.
Alicia
Anónimo ha dicho que…
gua...uuuuuuuuuuuuuuuuuuu
besos
Siab-MiprincesaAzul ha dicho que…
No hay nada como ser uno con nuestra realidad para seguir de pie...
besos

Entradas populares de este blog

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.