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Pirata



Has profanado las dádivas de mis manos generosas.
Las has convertido en  comida de peces
en un océano hacia una tierra descubierta ya.
Extiendo mi pañuelo al viento
 y cambio mi rumbo hacia corrientes nuevas,
de fondos de coral y arena virgen.
Te dejo ir.
 Pero me das pena  porque vas  equivocado,
hay rocas en esa ruta que encallarán  tu bergantín.

Pero tú has elegido ser  pirata, marinero.

....

Comentarios

Pedro F. Báez ha dicho que…
Me encantó. Enérgica y frontal protesta. Inequívocamente, vertical. Una abrazo.
Anónimo ha dicho que…
siempre me encanta dejarte mi cariño.
besos
Ricardo Miñana ha dicho que…
Cada vez que entro a leerte
me quedo con el bello texto que nace de tus pensamientos.
un placer pasar a leerte.
que tengas un feliz fin de semana.
un abrazo.
José Baena ha dicho que…
A veces los piratas se descontextualizan y creen que pilotan vehículos anfibios. Un abrazo fuerte, capitana.

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Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.