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Inventaré palabras sin barrotes,
sin ecos,
sin acentos.
Omitiré las consonantes fuertes
y la U por si te produce
...
claustrofobia.
Así dejarás de tomar tranquilizantes
y quizá hasta podamos
compartir la sombra.

Milagros Morales.

Comentarios

Leo ha dicho que…
Muy bién, todo miel, pero no te pases no vaya a ser que la depresión se te contagie.
Abrazossssssss mi querida amiga.
Leonor.
Anónimo ha dicho que…
¡Caray! Hoy si ha valido la pena aprovechar un ratito de ocio. Contigo se confirma que si existen los milagros. En verdad muy hermoso tu blog. Preciosos todos tus escritos.
Pero sobre todo atestiguar la belleza de tu alma. Saludos desde México.
sersanto ha dicho que…
muy interesante lo que escribes... te mando muchos saludos
Juan Risueño ha dicho que…
Dile amor que es idónea. Lleva Valeriana, y Melissa... ¡ah1, y no tiene contraindicaciones.

Saludos
GOGO ha dicho que…
Milagross..!!

lo bueno de esto es que no existe quizas en el poder disfrutar de tu sensibilidad al latir en cada letra..!°!

lujo el leerte amiglamaa..!!

se te quieree.!!
Anónimo ha dicho que…
METÁFORAS MUY INTERESANTES.
UN ABRAZO

Entradas populares de este blog

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.