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Una Antártida universal
intenta forzar una sonrisa
que los ojos contradicen.


En una  burbuja propia,
 aislada,
 angustiada por catástrofes
vividas o venideras.
 Noto frío:
 Un frío que no lo quita el abrigo,
 y me enfría progresivamente,
aunque sea primavera.

 Me ha traicionado mi propia concepción
 del mundo,
 del ser humano.

Siempre pensé que tendría provisiones
y  abrí mis brazos hasta el desgarro,
 hoy abandonada por  las fuerzas
 solamente me queda
 el dejarme llevar sin resistencia,
 sin cuestionarme verdades
 o promesas.
 Hacer un ovillo con todas mis vueltas
 y esperar.

Nada será como yo quiera es cierto,
 pero si llegara hasta mí sin herirme
 sería bastante.

Ahora se que bajo el iceberg
 siempre habrá lirios.

Milagros.





Comentarios

Ángel-Isidro ha dicho que…
Hola Milagros, que sentimiento más
sentido y que pensamiento más bien
expresado, precioso y real.
Un beso
Ángel-Isidro

http://elblogdeunpoeta.blogspot.com/
Anastacia Esahian ha dicho que…
Muy hermoso blog, belos poemas, los invitos a pasar por el mio, saludos desde Argentina!!

http://anastacia-esahian-poeta.blogspot.com.ar/

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Duele

Duele que se haga de día  y ver que durante la noche has caminado por un estercolero sin verlo ni notarlo y estar rodeada de basura que no sirven para nada . Montañas de vivencias desechables, sin reciclaje, te cortan el paso sin avance posible. Duele y te sientes estúpida. Pero te das cuenta que no caminas sola , muchos otros caminan de vuelta con el amanecer, y vas equipada para dejar atrás tus despojos.

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Aprovecho mis letras para acariciar, para besar, para provocar sonrisas: Como medio para llegar en la distancia. Pero sobre todo,para no alejarme yo o volverme yerma, aprovecho mis letras. Milagros Morales.

Atardecer

Atardecer, si, atardecer. Cuando sube la fiebre y el sol hace un último requiebro a la tierra antes de abandonarse a la noche y brilla con mayor intensidad. Toda yo me sentí así. No quería dejar que el día terminara; deseaba bañarme en la luz matinal azul, eternamente. Me vestí de primavera, hice prado de flores mi consciencia, me volví a enamorar del viento, y fui enredadera de muros medievales. ´ Pero sólo fue un intento de atrapar un resplandor que se apagaba para siempre. Gracias. Al final tu y yo solos frente a frente Te me ofreces como cascada y te derramas hasta mi altura diminuta. Si, voy a beber de ti y luego lavaré mis cara. Me sumergiré entera en tu ducha de vida, Estás, siempre estás. Cuando se acaba el bullicio eres quien me arropa con cuidado Me sosiega tu sonido . Gracias por quererme. Foto Milagros ( Desde mi ventana). Todavía no me he ido.