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Entre cantos de pájaros que disfrutan la mañana
Te grito : ¡Te amo!
Bajaré mis persianas para conservar su recuerdo;
me asfixia tu esplendor.

Cuando vuelva a subirlas
habrás perdido fuerza:
Seguirás siendo “ El Sol”,

Superviviente a mi calor
volaré en el atardecer de árbol en árbol.


Comentarios

Alicia María Abatilli ha dicho que…
Te queda el vuelo, te queda todo, Milagros.
¿Cómo estás?
Luis Dracko ha dicho que…
hermoso!!!
Alonso Cota ha dicho que…
Que buena poesía :)
y que buen blog por cierto.

Espero también te puedas dar un vistazo al mío.

http://unavidaliteraria.blogspot.mx/
isaac r.b ha dicho que…
hola soy isaac y tengo 13 años y me encantan tus poemas no este si no todos y creo que es raro a mi edad gente como a mi inspirada por que yo tambien escribo poesía

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Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.