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Poema canalla



Si, a ti te digo, a ti.
Abro la ventana de mi camión y te grito:
“ Desgraciado”.
Vienes por el carril contrario
y me echas las largas en la noche.
Otras veces me adelantas
cuando voy a ciento veinte por la autopista.
Por si alguien no lo sabía,
este es el mundo de la línea continua
pisada sin razones convincentes. 




Foto Goyo Hueso.

Comentarios

María Socorro Luis ha dicho que…
Me gustan estos poemas tuyos, tan canallas.

Buenas noches, con abrazo.
Anónimo ha dicho que…
PREGÚNTE A LOS LOCOS

Del orden del mundo y sus estrellas.

Vi de cielo el azul
y de lunares negros
salpicado el viento,
la sonrisa tatuada
amarga en la espalda
y las palabras luchando:
raíces enquistadas
en laberintos de papel.

Del mar y sus mentiras.

Bebí de la sal de la herida
del recuerdo frustrado,
del rencor de un momento.
Y después nada.
Sólo tiempo. ..tiempo:
inerte.

Del silencio y la memoria.

En las noches de verano
los besos olvidados
regresan como fantasmas,
la luna dibuja sombras
en mi pecho
y gimen los campos
incendiados de cobre
y soledad:
La esperanza , ese dique a la locura,
se erige en mis puños cerrados.

Ven, ven y dime que me equivoco,
que la sangre no brota de la sangre,
que no moriré ahogado en mentiras
Feliz e hinchado como un globo.

bastida84@hotmail.com

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Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
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Decir NO a los platos mal condimentados.
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De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.