Ir al contenido principal

Una tableta de chocolate



Estás ahí a mi alcance
y al mismo tiempo prohibida:
Eres una tableta de chocolate dulce.
Te miro e intento resistirme,
pero tengo en mis labios tu sabor.
Quiero pensar que me engordas,
por ver si así consigo, alejar mi deseo.
Te guardo en mi armario y tiro la llave
pero acabo volviendo
y me enfrento de nuevo,
al dilema de comerte o dejarte.
Al final cojo un trozo muy pequeño,
justificando que así no puedes hacer daño,
pero me gustas tanto,
que vuelvo y vuelvo
hasta comerte entera
y entonces, sólo entonces,
soy consciente de mi peso.
Pero de nuevo te compro en el supermercado,
porque cuando te saboreo se me olvida.

foto G. Hueso

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
I inclination not agree on it. I think warm-hearted post. Specially the designation attracted me to be familiar with the unscathed story.
Anónimo ha dicho que…
Amiable dispatch and this post helped me alot in my college assignement. Say thank you you for your information.
Anónimo ha dicho que…
Brim over I assent to but I about the post should prepare more info then it has.

Entradas populares de este blog

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.