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¿ Por qué?






¿Por qué llego con bandera roja a la playa?
Quiero ser mecedora de sueños, sin embargo,
me desborda la fuera marina de mis profundidades
y peleo contra el acantilado que me retiene.

Entre rugidos y espumas inundo castillos,
que no me pertenecen , borro las huellas,
y hago con el sol que reflejo una lluvia de estrellas caídas.

¿Por qué llego con crestas de gallo marcando un territorio
sin propiedad, si lo que deseo es ser cuna
y cubrir con sábanas la playa?

No lo se.

Mis lágrimas son regueros que me vuelven
ante tu barca varada en mi calma.



Foto Milagros


Comentarios

Pedro F. Báez ha dicho que…
"¿Por qué llego con crestas de gallo marcando un territorio
sin propiedad, si lo que deseo es ser cuna
y cubrir con sábanas la playa?"

Milagros, si no escribieras nada más y nunca antes hubieras escrito, este verso te consagraría, irremediablemente, como poeta. ¡Es de los más bellos que he sentido en mi vida! El poema todo es una rebelión contra la naturaleza interior que traiciona a veces nuestros ideales y nuestras metas más preciados. Es un ejercicio constante y cruento aprender a ser diferentes, a mejorarnos quizá, pero tú vas por muy bueno y amplio camino: te has cuestionado "¿por qué?". Tiende tu sábana, poeta, y en vez de abrazar la playa, permite que el mar te abrace y se ponga, con besos de espuma, a tus pies para rendirte fresco y merecido homenaje. Un beso grande. Espero estés un poco tostadita de piel.
Manolo Jiménez ha dicho que…
El día que logremos entendernos completamente habremos entendido la complejidad del mundo.

Abrazos.
Santiago Redondo Vega ha dicho que…
Nos llena el verano de mar, y de misterio las palabras. Aunque no lo sepas nunca, Milagros, seguro que lo presientes; tus interrogantes poéticas tienen respuesta en la trastienda de tus propios versos. Las sábanas de playa son senderos de noche en luna llena.

Un abrazo.
Anónimo ha dicho que…
Eres Mar y Copa. ¿Cual escogerias? si pudieras escoger, tan solo una...
¡Pues Bebamos!
Un abrazo inmenso. Soy Mady
y tu...
Copa que te nos inclinas.
Gastón Daniel Avale ha dicho que…
Me arrodillo y veo el mar y de fondo esa montaña....me da la sensación de llorar una nostalgia que debería ser pasajera, porque uno crece, aunque no quiera de lo malo.
Alma Mateos Taborda ha dicho que…
¡Qué bonito escribes Milagros !Juegas con metáforas e imágenes con notable fluidez. Me ha encantado. ¡Felicitaciones! Te aplaudo querida poeta! Un abrazo.
Laura Caro ha dicho que…
Me ha gustado mucho, Milagros.
Los dos últimos versos son sublimes.
No podemos luchar contra lo que somos, pero sí aceptarnos como somos en la parte esencial y luchar por mejorarnos en los detalles.
Un beso.
rubén ha dicho que…
Para que nos reconozcan solemos esconder lo que atesoramos y no queremos que nos vean.
Me ha gustado el poema
Un beso
MarianGardi ha dicho que…
Milagros, tu y la Naturaleza sois Una.
Mimètica y enigmática poesía!!
Me gustó.
Besos

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Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.