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Siento que mi estómago se comprime
como el fuelle de un órgano
pero no se llena de sonidos mi catedral.
Retumba el quejido
de la puerta al abrirse y al cerrarse;
se ha colado el vértigo de nuevo
y se arrodilla a rezarle letanías a la duda.
Permanezco inmóvil en la penumbra
ante el retablo de mi vida incompleto.
Las bóvedas son demasiado elevadas
 para mis escaleras;
nunca alcanzaré el techo que albergo.
Mi ilusión  seguirá suspendida
 de una sirga en el centro
y mis altares sin santo.

Catedral de Tarazona
Foto y poema Milagros Morales.




Comentarios

RELTIH ha dicho que…
UN CIELO MUY PROFUNDO.
BESOS
Juan Risueño ha dicho que…
Ante la inmensidad solemos sentirnos muy pequeños, aunque parte innata de ella.

Saludos Milagros
Blanca Langa ha dicho que…
No sólo me gusta tu poesía. ¡¡Me encantan tus fotos!!
Un abrazo.
life music ha dicho que…
Muy buen texto y me encanto la foto de esa torre.

Saludos

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Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
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De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.