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Siento que mi estómago se comprime
como el fuelle de un órgano
pero no se llena de sonidos mi catedral.
Retumba el quejido
de la puerta al abrirse y al cerrarse;
se ha colado el vértigo de nuevo
y se arrodilla a rezarle letanías a la duda.
Permanezco inmóvil en la penumbra
ante el retablo de mi vida incompleto.
Las bóvedas son demasiado elevadas
 para mis escaleras;
nunca alcanzaré el techo que albergo.
Mi ilusión  seguirá suspendida
 de una sirga en el centro
y mis altares sin santo.

Catedral de Tarazona
Foto y poema Milagros Morales.




Comentarios

RELTIH ha dicho que…
UN CIELO MUY PROFUNDO.
BESOS
Juan Risueño ha dicho que…
Ante la inmensidad solemos sentirnos muy pequeños, aunque parte innata de ella.

Saludos Milagros
Blanca Langa ha dicho que…
No sólo me gusta tu poesía. ¡¡Me encantan tus fotos!!
Un abrazo.
life music ha dicho que…
Muy buen texto y me encanto la foto de esa torre.

Saludos

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.