Atardecer, si, atardecer. Cuando sube la fiebre y el sol hace un último requiebro a la tierra antes de abandonarse a la noche y brilla con mayor intensidad. Toda yo me sentí así. No quería dejar que el día terminara; deseaba bañarme en la luz matinal azul, eternamente. Me vestí de primavera, hice prado de flores mi consciencia, me volví a enamorar del viento, y fui enredadera de muros medievales. ´ Pero sólo fue un intento de atrapar un resplandor que se apagaba para siempre. Gracias. Al final tu y yo solos frente a frente Te me ofreces como cascada y te derramas hasta mi altura diminuta. Si, voy a beber de ti y luego lavaré mis cara. Me sumergiré entera en tu ducha de vida, Estás, siempre estás. Cuando se acaba el bullicio eres quien me arropa con cuidado Me sosiega tu sonido . Gracias por quererme. Foto Milagros ( Desde mi ventana). Todavía no me he ido.
Comentarios
Qué poema más sentido. Es precioso.
Tú si que escribes maravillosamente.
Te quiere tu amiga,
Cris.
de eso no tengo dudas.
Un gran abrazote.
Y la foto también.
Un abrazo.
Cosmos: biología, fuerzas físicas... escribir lo que lleva esta sangre, el mismísimo hierro de las estrellas y aventarse en el infinito.
Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,
Frank.
besos
Preciosa tu pregunta final.
Un abrazo.
Bellisimo !!!!
Un beso
Aurora
Si no puedes seguir siendo luciérnaga, conviértete en hada.
Y sigue brillando, poeta!!!
Muxu
un abrazo.