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Hoy el sol

Se que hoy vas a entrar al blog y que no crees que en este tiempo, he sido capaz de hacer el poema que bromeando, me has retado del hermoso atardecer que hemos contemplado, los tres viniendo de Rivas.
Os lo dedico a los dos con mucho cariño.


Hoy el sol ha encendido una hoguera,
en la cumbre helada del Moncayo
y ha iluminado la cima;
pero no ha derretido su nieve.
Solamente la ha prendido,
para templar nuestros ojos viajeros
por un mundo de gélidos besos,
y de protocolos rutinarios y fingidos.
Su luz nos hace ver que nuestro corazón es distinto.
Que tenemos una gama de afectos capaz de calentar
cualquier atardecer helado.
Que solamente mirando con ojos limpios,
conseguiremos que el mundo sea un acogedor brasero
donde la esperanza deje de tener los pies helados.

Comentarios

Ana Alcaraz ha dicho que…
en este blog
todos los días son poesía.

abrazos a todos.

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Duele

Duele que se haga de día  y ver que durante la noche has caminado por un estercolero sin verlo ni notarlo y estar rodeada de basura que no sirven para nada . Montañas de vivencias desechables, sin reciclaje, te cortan el paso sin avance posible. Duele y te sientes estúpida. Pero te das cuenta que no caminas sola , muchos otros caminan de vuelta con el amanecer, y vas equipada para dejar atrás tus despojos.

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Aprovecho mis letras para acariciar, para besar, para provocar sonrisas: Como medio para llegar en la distancia. Pero sobre todo,para no alejarme yo o volverme yerma, aprovecho mis letras. Milagros Morales.

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Atardecer, si, atardecer. Cuando sube la fiebre y el sol hace un último requiebro a la tierra antes de abandonarse a la noche y brilla con mayor intensidad. Toda yo me sentí así. No quería dejar que el día terminara; deseaba bañarme en la luz matinal azul, eternamente. Me vestí de primavera, hice prado de flores mi consciencia, me volví a enamorar del viento, y fui enredadera de muros medievales. ´ Pero sólo fue un intento de atrapar un resplandor que se apagaba para siempre. Gracias. Al final tu y yo solos frente a frente Te me ofreces como cascada y te derramas hasta mi altura diminuta. Si, voy a beber de ti y luego lavaré mis cara. Me sumergiré entera en tu ducha de vida, Estás, siempre estás. Cuando se acaba el bullicio eres quien me arropa con cuidado Me sosiega tu sonido . Gracias por quererme. Foto Milagros ( Desde mi ventana). Todavía no me he ido.