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Explosiono





Explosiono. Saco a la superficie mi fuego
y levanto una nube
que recorre todas las distancias.
Llego a tu atmosfera,
me respiras…
Necesitas oxígeno.
Ya estoy dentro de ti:
¡Calma!
Nado por tus alvéolos.
¿No captas con mayor intensidad
los perfumes de jazmín y violetas?




Foto Mady.
........

Comentarios

GOGO ha dicho que…
capto..si señora..captoo..y que bueno se sienteeeeee el hacerlooo..!!

lujitoo leerte amigalmaaaaaaaa...!!

mi cariñooo entregado en manoooo...!
Adolfo Payés ha dicho que…
Captar ese aroma de tus versos es precioso..


Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre...
MarianGardi ha dicho que…
Hemos coincidido respirando oxigeno.
Ya estoy de nuevo en casa con trabajo atrasado:
Besos mi querida Milagros
Pedro F. Báez ha dicho que…
Ah, Milagros, me encanta cuando cuando te sublimas en una explosión de tal magnitud que llegas a todos nosotros entregándonos tu vitalísima esencia, como si fueras una supernova irascible e incontenible y a su vez, sembradora de vida y de materiales para otras estrellas. Este poema me fascina. Tu temple y tu ternura en él. Tu poder para destruir y para restituir. Tu ira y tu amor. Tu erupción terrible y tu magnanimidad. Precioso. Un abrazo, sabiendo que me quemo pero que huelo mejor los aromas...

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Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
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Iniciar el descenso
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De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.