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En el Edén




En el Edén nació un rosal hermoso.
Adán y Eva deslumbrados
decidieron cortar cada uno una rosa
y así sellar su amor;
pero descubrieron que no eran Dios:
les pincharon las espinas.

Fue una rosa no una manzana
la que les expulsó del paraíso.

Ahora cada cual con su herida
intenta paliar su dolor
con el sudor de su alma.





Foto Francisco Sánchez.

Comentarios

aapayés ha dicho que…
Hermoso como siempre poeta..
en ese camino andamos..




Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos.
Laura Caro Pardo ha dicho que…
Me gustó mucho éste.
Saludos.
Cecy ha dicho que…
Con el sudor de nuestra alma.

Parece que si.

Besitos Amiga!
María Socorro Luis ha dicho que…
Hermosa versión del relato bíblico. Me gusta más.

muxus
Hola, Milagros:

Celebramos hoy, aquí en Colombia, la Fiesta de las Madres. Quisiera por lo tanto desearte con cariño... un ¡FELIZ DÍA!

Abrazos.
Deysi ha dicho que…
Por sellar su amor fueron expulsados del paraíso.... Muy bonito felicitaciones
Angeles Fernangómez ha dicho que…
Caramba, qué teoría, Milagros.
Evidente, si podían ser pinchados por la rosa, no eran Dios.
Besos
Maite ha dicho que…
Lindo poema como siempre y además va más allá.

Un fuerte abrazo


Maite
Cris Gª. Barreto ha dicho que…
Mi querida Milagros:

Preciosa metáfora poética.
Cómo suda un alma inocente cuando simplemente es tocada por el amargo aliento de palabras hirientes.

Sabes que me llegas...

Te quiero mucho cielo.
Tu amiga de corazón,
Cris.
© José A. Socorro-Noray ha dicho que…
La rosa que no tiene espinas
pierde toda su belleza.


Como la rosa,
también nosotros somos efímeros.


El paraíso habita entre nosotros,
aunque nos hayamos propuesto
convertirlo en infierno.




Un abrazo
Celia Álvarez Fresno ha dicho que…
Milagros. Has hecho una mención a la vida con las espinas y las rosas.
Me ha encantado.
Un beso
Pedro F. Báez ha dicho que…
Prefiero tu rosa a la manzana bíblica. Más romántico y a la vez, menos justificable (más por amor). Se puede vivir, tal vez, sin una rosa, pero no sin algo de comer, que viene a ser representado por la manzana. Además ¿tenían manzanas en esa época y región desde donde se narra la Biblia? Sea como sea, percibo en tus versos una ecuanimidad y un sentido de renacer que me alientan y me hacen pensar en nuevos horizontes a pesar y por encima de las batallas y de las tormentas. Besos para ti siempre, Milagros.
Anónimo ha dicho que…
es muy actual tu tema.
besos
Manolo Jiménez ha dicho que…
Del edén entramos y salimos nosotros solos. Sin Dios, ni manzanas ni rosas ni espinas.

Abrazos.

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