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La empinada cuesta

Estoy subiendo la empinada cuesta

en este otoño desolado.

Por las grietas de las piedras milenarias

asoman hierbajos ya secos.

Las zarzas del camino muestran restos, de frutos

ya momificados.

La casa ya casi derruida,

tiene el cerrojo de su puerta echado;

y las campanas del reloj de la torre

recuerdan, que la vida no espera.

El viento levanta las hojas del suelo

y su sonido aterra,

a las palomas que en desbandada huyen.

Estoy subiendo la empinada cuesta en este otoño sola,

sin sol y con nubes.

Comentarios

azul ha dicho que…
Bien, bien

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.