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No me preguntes quien soy




Mirame a los ojos.
Mira mi mirada perpleja y cansada
de peregrino errante,
en un mundo confuso.

No me preguntes quien soy,
mira lo que hago;
pero si no es bastante,
si mis obras no te dicen como soy,
si aún no lo sabes...

Entonces ya no tendrá sentido
luchar, por lo que creo.

Fotografía Goyo Hueso

Comentarios

poetaccidental ha dicho que…
Hola, Milagros. Lo primero: ¡enhorabuena por tu blog! Precioso este recordarnos que en las miradas se conoce a la gente. Pasaré un buen rato a leerte entera, y hoy voy a colgar un post de Joseba, que se lo debo. ;) Besos para allá.
MiLaGroS ha dicho que…
Hola muchas gracias poetaccidental.
El tener un blog te lo debo un poco a tí porque al leer el tuyo me ha entrado el gusanillo. ja, ja, ja... Luego entro a leer ese post. También para allá los mios.
INZOA ha dicho que…
Siempre tendrá sentido luchar mientras creamos en lo que hacemos y si hay quen no lo valora en nuestra mirada, pues nada, vamos a cambiar por eso?
duncan wolf ha dicho que…
felicidades poeta
tu blog un punto de encuentro
la poesía mas viva que nunca.

abrazos.
milagros ha dicho que…
Muchas gracias Duncan y bienvenido
espero que sigas entrando y comentando. Si un poema no se comparte no es un poema vivo. Por eso para que esté viva,quiero compartir mi poesia con todos vosotros Un abrazo.

Inzoa. Hola otra vez. Por supuesto que no tenemos que cambiar porque no sepan mirarnos. Otro abrazo

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Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
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Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
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De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.